
Icnofósil de las cuarcitas del Ordovícico. Unos 500 millones de años de antigüedad. Al parecer, la teoría más aceptada por la comunidad científica en este momento es que se trata de huellas dejadas por gusanos arenícolas. Procedencia: Puertollano, Cañamero (Cáceres). Ejemplar del Museo de Logrosán por donación de Juan Gil Montes.
